2020. Curso Anual con Derivación de Pacientes - Práctica rentada

“ Clínica con niños y adolescentes.”
Comienzo: Jueves 12 de Marzo 2020

Docente: Vivian Bernardez

MAS INFO

Poder precisar, como dice Lacan en las Notas a Jenny Aubry en 1969, el lugar que el niño va a ocupar como síntoma representante de la estructura familiar, donde ha operado la metáfora paterna, o como presa más o menos del fantasma materno revelando la verdad de ese objeto, es fundamental para poder delimitar las intervenciones analíticas de acuerdo a las distintas posiciones en las que llega un niño al análisis.

La adolescencia como síntoma de la pubertad, momento de la constitución de la estructura y la verificación del fantasma, pondrá a prueba lo imposible de la relación sexual. Eso que se jugó como elección del deseo en la etapa fálica, se hará actual en el encuentro con el otro sexo, donde la contingencia del nuevo goce que irrumpa hará agujero en lo real y en lo imaginario.

Cursada: 1ros. y 3ros. Jueves de cada mes
Marzo a Diciembre 2020
Horario: 9,15 a 12,15 hs.

Dirigido a: Practicantes de la orientación freudiana-lacaniana interrogados por su quehacer, que posean experiencia clínica y formación teórica anterior.

Descuentos:
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PROGRAMA
En el análisis de un niño, los padres reales están presentes y con su propio discurso. Freud en 1933 en sus Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis plantea una diferencia entre el análisis con niños y con adultos, refiriéndose concretamente a la transferencia, jugando la misma un papel diferente en uno u otro caso.Presencia real en los niños, presencia fantasmática en los adultos en el mejor de los casos, ya que la dependencia con los progenitores puede mantenerse a lo largo de la vida conservando la posición de niño.

Entre los tiempos constituyentes del sujeto y los constituidos, la transferencia hará su diferente entramado temporal en la suposición de un saber.
Se habilita entonces la pregunta: ¿por qué y cómo escuchar a los padres durante la infancia como un tiempo en curso?
Niños y padres deberán caer como referentes para dar lugar a un sujeto como efecto de la producción significante permitida por la escucha analítica.

Poder precisar, como dice Lacan en las Notas a Jenny Aubry en 1969, el lugar que el niño va a ocupar como síntoma representante de la estructura familiar, donde ha operado la metáfora paterna, o como presa más o menos del fantasma materno revelando la verdad de ese objeto, es fundamental para poder delimitar las intervenciones analíticas de acuerdo a las distintas posiciones en las que llega un niño al análisis.

La adolescencia como síntoma de la pubertad, momento de la constitución de la estructura y la verificación del fantasma, pondrá a prueba lo imposible de la relación sexual. Eso que se jugó como elección del deseo en la etapa fálica, se hará actual en el encuentro con el otro sexo, donde la contingencia del nuevo goce que irrumpa hará agujero en lo real y en lo imaginario.
La magnífica obra de Wedekind  El despertar de la primavera, esa tragedia infantil, nos permitirá abordar éstos y otros conceptos psicoanalíticos, imprescindibles para entender el segundo despertar, con la infancia todavía cerca.